Ariel Rot

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19 de abril de 1960, 1.30 de la madrugada, es otoño en Buenos Aires y Ariel Rot decide que ya es hora de conocer cómo es el mundo que le espera. Evidentemente, aún no imagina que el futuro le depara una guitarra eléctrica y una permanente sucesión de escenarios. Pero para eso aún falta algún tiempo y unas cuantas papillas y vitaminas para tomar fuerza.

Una década separa la escena anterior del momento en que su hermana Cecilia (unos años después cotizada estrella de las pantallas cinematográficas), aparece un día en el hogar familiar acompañada de unos amigos y una guitarra eléctrica. Ariel, que ya ha asistido a clases de piano, descubre junto a su amigo Leo Sutjatovic los placeres de rasgar las seis cuerdas. El virus comienza a tomar cuerpo.

Han pasado seis años y en la vida del joven Ariel se han sucedido acontecimientos tan notables como ser el único propietario de una guitarra eléctrica marca Faender (que no Fender); haber compuesto una ópera rock con letra de su hermana y músicas e instrumentación realizadas junto a Leo Sutjatovic; conocer a un jovenzuelo que responde al nombre de Alejo Stivel y dejarse caer por el local de ensayo de Los Hermanos Makaroff, Sergio y Eduardo. El rock forma parte de su vida, todo parece sencillo, pero en Argentina la Junta Militar no le pone las cosas muy fáciles a los ciudadanos con marcada ideología liberal. Madrid no parece un mal refugio para los Rot. Las cartas están echadas.

Afortunadamente la familia de Alejo Stivel también recala en Madrid y ambos pueden disfrutar de la escena rockera de la capital mientras componen canciones juntos. En una de sus visitas a la discoteca New M&M conocen a la Spoonful Blues Band. Tras diversas peripecias Ariel ingresa como cantante y guitarrista. Poco después, Alejo se hará cargo de la voz, eso será a mediados de 1977, cuando el grupo pasa a llamarse Tequila y queda compuesto, además de por ellos dos, por Manolo Iglesias a la batería, Julián Infante a la guitarra y Felipe Lipe al bajo.

Las cosas han ido rápido y Tequila graba en 1978 su primer álbum, "Matrícula de honor". "Necesito un trago" y "Rock and roll en la plaza del pueblo" son éxitos en todo el país. Por si fuera poco ese mismo año el grupo al completo participa en la grabación del genial "Fiebre de vivir" del rockero argentino Moris, residente también en Madrid. Obra clave del rock cantado en castellano.

Los siguientes cuatro años se saldan con otros tres álbumes del grupo, en los que Ariel y Alejo, como principales compositores van dejando testimonio de su crecimiento musical. Los éxitos se suceden. Tequila es un fenómeno de masas, además de todo un revulsivo en el panorama musical español: rock adolescente, directo y, a la vez, tremendamente cosmopolita, que lo mismo gusta a chicos que a chicas, sin desdeñar a curtidos rockeros. Los éxitos continúan incansablemente: "Quiero besarte", "Me vuelvo loco", "Mira a esa chica", "Dime que me quieres", "Salta!!"

En la cresta de la ola mantener el equilibrio no es fácil y no resulta complicado dejarse llevar por los excesos: de juventud, ingenuidad y drogas. Tequila desaparece en 1983 con bastante menos ruido del que hizo en sus primeros días. Ariel tendrá que buscarse la vida él solito.

"Debajo del puente" es el título escogido para su primer LP en solitario. Un notable debut que contiene canciones tan brillantes (pese a lo oscuro de su contenido) como "Detrás de la puerta", "Debajo del puente", "Veneno" o la sensacional "Los pactos". La continuación natural de ese álbum llega un año más tarde, en 1985, con la publicación de "Vértigo". Disco en el que la música negra comienza a hacer acto de presencia para acompañar, otra vez, textos oscuros surgidos de la pluma del propio Ariel o de su amigo Sergio Makaroff, afincado en Barcelona desde unos años antes y fiel compañero en las más diversas aventuras musicales y a quien Ariel ya ha producido un single en 1982, como haría en 1983 con el LP "Persecución" de los Pistones. Banda con la que repetiría labores de producción en 1986 en el disco "Canciones de lustre".

De nuevo estamos en Buenos Aires, es 1985, Ariel anda de promoción y conoce en una emisora de radio a Andrés Calamaro. Surge la amistad entre ambos y participa como guitarrista en la grabación de "Vida cruel", segundo disco en solitario del futuro cantante de Los Rodríguez.
Con sus dos primeros discos no ha ocurrido gran cosa y Ariel decide fijar su centro de operaciones en Buenos Aires, donde subsiste trabajando en la realización de jingles publicitarios.

En 1987 regresa temporalmente a España y le echa una mano a Sergio Makaroff produciéndole "La buena vida". En Argentina ya es miembro formal de la banda de Calamaro. Con él graba, en calidad de guitarrista, compositor en algunos temas y coproductor, "Por mirarte" y "Nadie sale vivo de aquí", discos en los que comenzarán a sentarse las bases de lo que muy poco tiempo después será el sonido de Los Rodríguez.

Septiembre de 1990. La carrera solista de Calamaro no parece ir muy bien y ambos se reúnen en Madrid. Los Rodríguez empiezan a tomar forma en las calles de Malasaña con la complicidad del antiguo Tequila Julián Infante. La historia vuelve a empezar.

Como si de un grupo de principiantes se tratara Los Rodríguez van poco a poco buscando un espacio propio desde los más modestos escenarios. Como modesta será la discográfica que editará el primer artefacto sonoro de la nueva era Rodríguez, "Buena suerte". Disco que, pese a su título, tuvo la mala suerte de pasar bastante desapercibido, como el "Disco pirata" que editarán en 1992. Las cosas deben cambiar.

Y cambian, tanto que el tercer álbum, "Sin documentos", se beneficia del tirón popular de la canción que le da título. Las cosas vuelven a ir deprisa: las actuaciones se suceden de manera regular y para el siguiente, "Palabras más, palabras menos", ya son más que conocidos por el público argentino y español. Las ventas cada día son más altas, los últimos y exitosos singles, "Milonga del marinero y el capitán" y "Mucho mejor", son composiciones de Ariel.

Dicen que lo bueno si breve, dos veces bueno. Las tensiones internas y las ofertas para que Calamaro retome su carrera en solitario hacen que "Hasta luego", sea eso, un hasta luego (a lo peor, hasta nunca) de Los Rodríguez. Como curiosidad, señalar que este será el álbum más vendido de la banda. Para la historia Los Rodríguez quedarán como una de las cabezas visibles y referencia obligada del Rock Latino facturado en los años 90.

Ariel no se lo piensa mucho, ha participado de la grandeza y miseria de dos grandes bandas de rock, probablemente irrepetibles, y decide retomar su interrumpida carrera solista.

"Hablando solo", editado en 1997, es un glorioso muestrario del talento que Ariel Rot está dispuesto a regalarnos, esta vez acompañado de los Attractions, la banda que nació junto a Elvis Costello. Pero si en disco Ariel nos presenta una cara amable y dúctil, sus directos son furiosas muestras de rock desbordado y contagioso. Un grandioso espectáculo en el que se crea música sin trampa ni cartón.

Además, ha tenido tiempo de producir "Un hombre feo" y "Rico y famoso", los dos álbumes con los que Sergio Makaroff se reconcilia con el pop.

Año 2000, unos dicen que hemos cambiado de siglo, otros opinan que lo haremos 365 días más tarde. Pero, qué importa: Ariel Rot tiene nuevo disco que ofrecernos, "Cenizas en el aire", una obra madura y exquisita, un elaborado plato que nos muestra a un músico inquieto, personal, elegante y en permanente evolución.Tras una intensa gira, Ariel se toma un descanso, produce "Las fantásticas aventuras del Capitán Angustia" (2001), de Andy Chango, y no reaparece hasta el 15 de marzo de 2001. Lo hace en el teatro Jacinto Benavente de Galapagar (Madrid), donde graba en directo el álbum "En vivo mucho mejor". Un recorrido por su carrera: incluyendo temas de sus etapas en Tequila, Los Rodríguez y en solitario. Para arroparlo en escena, reúne a una impresionante banda compuesta por Tito Dávila, Ricardo Marín, Pablo Serrano, Jacob Reguilón, Osvi Grecco, Dani Nel.lo, Rodney D?Assis y Ciro Fogliatta. A los que se unen como invitados especiales Ricardo Chirinos (su viejo amigo y voz de Los Pistones) y Carlos Tarque (el frontman de M Clan). La edición de "En vivo, mucho mejor" se completa con un DVD que recoge en imágenes lo vivido aquella noche en Galapagar.

Con el ya añejo éxito "Mucho mejor" sonando de nuevo a todo trapo en emisoras de radio y televisión, Ariel Rot se pasea por toda España durante el verano y todo el otoño de 2001.

En 2002 Ariel se toma unas merecidas vacaciones, sin disco nuevo ni salidas a la carretera. Pero la edición en verano del doble CD más DVD "Para no olvidar- Gran reserva 1990-1996" de Los Rodríguez, devuelve a la mejor banda española de rock a la actualidad. Ariel mira de reojo y con cariño esas grabaciones desempolvadas del olvido. Pero él anda en otra cosa, escribiendo nuevos temas.

En un año, la industria musical en España parece que ha caído en el infierno: la piratería (conocida como top manta) y un infame y sonrojante programa de televisión (llamémosle Operación Triunfo) rompen el mercado. Y, lo que es peor, la chispa de la basura musical ha prendido entre el comprador medio de pop. Una pesadilla a la que nadie puede ser ajeno. Horas bajas. Horas muy bajas las vividas durante los primeros años de este nuevo siglo. Ariel sigue en casa, ajeno al ruido de fondo, escribiendo canciones.

Primavera de 2003. Ariel ha pasado el invierno metido en un estudio madrileño grabando mucha de la música que ha ido componiendo en los meses anteriores: "Lo siento, Frank" es el resultado.

Un disco de rock and roll para tiempos marcados por el atolondramiento musical, pero con el esperanzador renacer de las conciencias adormecidas. Las calles de todo el planeta se pueblan de gentes de todas la edades con un grito común: "No a la guerra". En España la temperatura sube y el "No a la guerra" es un NO rotundo a un gobierno que no quiere escuchar al 90% de sus ciudadanos. La policía sale a la calle y reprime con saña a los manifestantes. Seguro que Ariel Rot recuerda escenas similares. Escenas que creíamos olvidadas, de esa España inquieta de la Transición, de hace justo ahora 25 años, cuando en Madrid grababa "Matrícula de honor", el primer disco de Tequila. Su primer LP.

No nos pongamos, en cualquier caso, trágicos y confiemos en las bondades del ser humano. Disfrutemos de los buenos momentos que nos ofrece la vida y miremos con esperanza el futuro.

Ariel, que ha vivido y visto mucho, sabe del terror que producen determinados repliegues hacia el oscurantismo. Tal vez por ello su música siempre ha sido un claro ejemplo de honestidad y dignidad personal con un alto contenido de esperanza. Tan alto como el listón musical que se pone así mismo en cada nuevo trabajo discográfico. Y "Lo siento, Frank", su sexto álbum solista, es buen ejemplo de ello: música de calidad para días agitados. Una emocionante colección de canciones con la que intentar resituar al rock cantado en castellano (tan necesario en estos momentos) en el lugar que nunca debió abandonar. Un disco en el que recurre a esos ritmos populares que tan bien maneja para que se abracen con el rock del que es un Doctor Honoris Causa de la Universidad Popular de la Resistencia Musical. La de 25 años en primera fila dando la cara. Aniversario que celebra como debe ser, en la carretera y subido a los escenarios, a veces en formato de grupo eléctrico y a veces en acústico, como en ese segundo disco que deja su nueva obra: "Acústico", compañero de "Lo Siento, Frank".

Tras el habitual periodo de encierro para componer nuevos temas, en la primera de 2005 Ariel Rot graba su siguiente trabajo, "Ahora Piden tu Cabeza", producido por él mismo y por quien se ha convertido en su mano derecha en el estudio de grabación, Jose Nortes.

"Ahora Piden tu Cabeza" es como su particular decálogo del rock, una muestra de cómo entiende la música a estas alturas de la travesía, cuando hace mucho que su sonido tiene un sello personal e inconfundible, siempre rubricado por la más alta calidad.

Tras defender en directo durante todo un año este nuevo trabajo (nominado a los Grammy Latinos en la categoría de mejor álbum de rock vocal), en mayo de 2006 Ariel Rot se une a Andrés Calamaro para una gira exclusiva, de muy pocas fechas y a lleno diario, que los hacer rodar por España para terminar el año en Argentina. Esta ha sido la ocasión en la que más cerca hemos estado de ver el viejo espíritu de Los Rodríguez de nuevo en vivo. Para Ariel supone reencontrarse con su compañero de tantas aventuras y un paréntesis necesario antes del siguiente y decisivo paso.

2007 es momento de festejar, de conmemorar que ya son treinta años grabando discos y subiéndose de manera profesional a los escenarios. Y para celebrar la efeméride, Ariel Rot y su discográfica deciden echar la casa por la ventana con un doble lanzamiento: El box set "Etiqueta Negra. 30 Años de Rock & Roll" y el CD "Dúos, Tríos y Otras Perversiones". El primero, el estuche "Etiqueta Negra", incluye –además de un completísimo y coqueto libro– un DVD con videoclips y un documental biográfico, un CD de grandes éxitos, otro con materiales raros e inéditos y el disco que también se comercializa suelto y en paralelo, "Dúos, Tríos y Otras Perversiones".

"Dúos, Tríos y Otras Perversiones" supone un verdadero festín para los seguidores de Ariel, pues nos presenta catorce de sus gemas en nuevas lecturas de estudio y, atención, con la incorporación en cada una de ellas de compañeros de viaje que suman voces e instrumentos: Amaral, Fito & Fitipaldis, Jaime Urrutia, M Clan, Lichis (La Cabra Mecánica), Fito Páez, Bunbury, Miguel Ríos, Andrés Calamaro, Christina Rosenvinge junto a Sr. Mostaza, Quique González, Javier Calamaro con los Hermanos Flores, Los Ronaldos y Pereza. Un sueño de disco y el mejor regalo de cumpleaños que Ariel Rot nos podía hacer.

2007, con Ariel de nuevo en escena, trae otra novedad, su incorporación, junto a Jaime Urrutia, al programa "La Ventana" de la Cadena Ser, en el que, una vez a la semana, este dúo de rockeros se sientan junto a Gemma Nierga para presentarnos canciones ajenas que significan algo especial para ellos.

Casi como una continuidad de ese treinta aniversario musical, Ariel Rot se une en 2008 a Alejo Stivel para reflotar a su primer grupo, Tequila. Sí, lo que parecía imposible toma cuerpo, y una de las bandas fundamentales del rock español regresa a los escenarios. Hasta el otoño de 2009 el grupo actúa incansablemente, demostrando la vigencia de un repertorio que forma parte de la memoria colectiva de todo un país. Ariel vive este regreso como la ocasión de tomarle el pulso a unas canciones que le pertenecen por derecho, regresar a un rock inmediato y musculoso en el que ejerce casi exclusivamente de guitarrista, retomar la amistad con Alejo Stivel y como la oportunidad de cerrar el capítulo Tequila como no se pudo hacer a comienzos de los años 80, cuando las circunstancias llevaron al silencioso final de Tequila.

Mientras Tequila ha estado rodando, Ariel Rot ha aprovechado para ir dando forma a nuevas canciones, doce de las cuales se incluyen en "Solo Rot", su disco de 2010. Un trabajo cuyas sesiones de grabación se inician en el otoño de 2009 en compañía de un viejo colega, Pete Thomas, el batería de los Attractions (ahora de los Imposters) que ya grabara en "Hablando Solo" y en "Cenizas en el Aire". Juntos trabajan en Madrid las bases de un disco que cuenta de nuevo con Jose Nortes como productor y que viene a demostrar que su autor hace mucho que se instaló en la excelencia musical. Otra obra que nos devuelve a la esencia del rock en nuestro idioma desde la contemporaneidad y el buen hacer de un creador excepcional.



Redacción NO80s
(Aportaciones: arielrot.com)

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