Hamlet


La fecha fundacional del grupo madrileño Hamlet es doble. Por un lado, la banda como tal se inició alrededor de 1987, con José Molinero aka Molly y Luis Tárraga al frente, cuando la banda giraba en torno al sonido de la época, el clásico hard rock ochentero, y no era más que otra banda del montón. De aquel período nos queda una maqueta que daría paso a un mini-álbum homónimo relativamente interesante y al primer largo del grupo, “Peligroso” (DRO, 1992), en el que el sonido se endurece y se empieza a intuir un futuro para ellos.

La otra fecha es la de su reconversión, 1993, en la que nacen los Hamlet tal y como los conocemos ahora. Ya había bandas metidas en las nuevas corrientes del metal alternativo, pero Hamlet jugaba una baza que las demás no valoraron: cantar en español. Ese mismo año empieza a forjarse el disco con el que se proponen asaltar el podio del metal nacional, “Sanatorio de Muñecos” (Romilar D, 1994). Se suele citar al nu-metal como el referente de aquella grabación, pero sería más correcto dar un pasito atrás y hablar de rap-metal; si bien los madrileños no están exentos de líneas de bajos funkies, voces guturales, etc. No sólo hablamos de formas, sino también de contenidos: las letras tratan temas más serios, políticos, concienciados, todos ellos desde un claro posicionamiento. De tal modo, Hamlet se convierte en una fábrica de himnos generacionales: “Qué voy a hacer”, “Irracional”, “Perdón por vivir”...

Hablamos también de un grupo que da lo mejor de sí donde una buena banda debe hacerlo: el directo, donde demuestran ser contundentes a la par que precisos. Giran por todo el territorio nacional, volcándose en cada una de sus actuaciones. Hamlet está ya en boca de todos.

Los dos siguientes discos de son los de su consagración definitiva, en los que pasan a ser un peso pesado que, aún joven, ya se ha ganado el respeto. El sonido sucio de “Revolución 12.111” (Zero, 1996) y su famosa batería-que-suena-a-lata hace que muchos los califiquen de trash metal -sumado esto a un endurecimiento de contenidos: más furia, más velocidad-, pero lo que realmente hacen es dotar de su propia personalidad al nuevo metal que venían ejercitando. Este disco lo abre su gran tema, el “nunca superado”, el “recordado por siempre jamás”, “JF”, en el que le dicen cuatro verdades al político/empresario de turno en una época en que la corrupción política campaba a sus anchas por el país. La letra, realmente cruda, les valió el bochornoso mérito de ser censurados por las radiofórmulas estatales, preocupadas de no morder la mano que les da de comer. Si bien eso les cerró una puerta que por mérito se habían ganado, no fue impedimento para que Hamlet ganara oyentes y alcanzara el éxito. En recompensa, fueron los teloneros de Rage Against the Machine en su concierto en Granada, una actuación difícil de olvidar para los que ahí estuvieron. Además, la banda empezó a actuar fuera de España junto a nombres tan importantes como Clawfinger o Fear Factory.

El siguiente disco es probablemente su punta de lanza, más elaborado y técnico. “Insomnio” (Zero, 1998) es grabado en el Reino Unido junto a Colin Richardson, productor que ha trabajado con Cradle of Filth, Cannibal Corpse, Sepultura... un crack, vamos. Con él trabajarían en sus dos siguientes entregas, en los que, si bien mantienen el tipo, no presentan ningún tipo de evolución musical notable, aunque siguen ofreciendo buenas canciones, como “Vivir es una ilusión”, del álbum “El Inferno” (Zero, 2000).

No es hasta “Syberia” (Locomotive, 2005) cuando Molly y compañía (ya sin Augusto Hernández al bajo) vuelven a dar un paso al frente con su sonido, más melódico (especialmente en la voz) y con atmósferas más oscuras y emocionales. Los contenidos de las letras son más introspectivas y existenciales, por lo que, mientras ganan público entre las nuevas generaciones, muchos de la vieja guardia les abandonan. Todo esto se certifica en su siguiente largo, “Pura Vida” (Locomotive, 2006), cuya gira promocional les lleva incluso por Estados Unidos.

En 2008, Hamlet celebra su 15 aniversario (recuerden cómo empezaba el artículo) con una pequeña gira estatal en la que retoman temas de sus primeros discos, ya descartados de sus setlists actuales, y anuncian su fichaje por la emblemática Roadrunner, compañía con la que esperan sacar disco a finales del mismo año. Sin embargo, pocoantes de su actuación en el ViñaRock de Villarrobledo, Pedro Sánchez anuncia su salida de la banda, a la que había estado unido desde sus comienzos, al parecer por no poder compatibilizar su trabajo con el grupo. Le sustituye Alberto Marín (Kaothic, Skunk D.F.) con quien concluyen dicha gira y graban su debut con Roadrunner, "La Puta y el Diablo" (Roadrunner, 2009).



Redacción NO80s
(Aportaciones: lafonoteca.net)

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